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Como parte de sus trabajos de investigación, el Dr. José Luis Espert participó en el desarrollo y redacción de dos estudios que abrieron nuevas formas de anánlisis de dos fenómenos claves en la evolución económica de Argentina desde el punto de vista histórico. Uno, el déficit fiscal. La metodología desarrollada es usada en la actualidad por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para presentar una manera más consistente y relevante que la habitual, en la medición del desequilibrio de las cuentas públicas. El segundo, la sostenibilidad del tipo real de cambio a lo largo del tiempo. Las fracasadas experiencias de la "Tablita" cambiaria de Martínez de Hoz a fines de los 70 y la Convertibilidad de comienzos de los 90, mostraron la complejidad que tiene el diseño de políticas económicas que eviten grandes crisis. Así, se desarrolló un modelo de determinación del tipo real de cambio en el largo plazo que permitió predecir la devaluación que Argentina haría en algún momento, cosa que finalmente ocurrió a comienzos de 2002.
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Una nueva forma de medir el déficit fiscal
Una vez lanzada la convertibilidad en abril de 1991, mi preocupación era que no se repitiera la triste experiencia de la Tablita de Martínez de Hoz cuyo caótico final marcó el principio de la década perdida de los 80: gasto público por las nubes con déficit fiscal financiado externamente, atraso cambiario, boom inicial de consumo y crisis profunda algunos años más tarde. Sin embargo, desde el inicio mismo de la convertibilidad tuve la clara sensación que poco habíamos aprendido de la mala experiencia de la Tablita: las cifras fiscales aparecían disfrazadas por completo para ocultar el espectacular aumento del gasto público en dólares. Hasta me parece como si fuera hoy estar escudriñando ya en 1991 las cifras fiscales oficiales en el Estudio de Miguel Angel Broda para detectar dónde estaban los "dibujos" que hacía el gobierno para mostrar como real lo que no era verdad: el equilibrio fiscal.
Por su parte, Mario Teijeiro tenía la misma sensación: la política fiscal que se estaba siguiendo era totalmente incompatible con la salud de la economía en general y con el sostenimiento de la convertibilidad en particular. O sea, de manera separada ambos teníamos una visión nada rosa sobre lo que se estaba gestando en los años dorados de la convertibilidad mirando el aumento del gasto público desde su inicio con Cavallo.
Sin embargo, como "supuestamente" había equilibrio fiscal la preocupación que teníamos era considerada inútil por la profesión de los economistas. De todas maneras, nuestras inquietudes se profundizaron a partir de la observación de dos hechos totalmente incoherentes entre sí ¿cómo podía ser que si la ley de convertibilidad había eliminado los elementos inerciales de inflación, el déficit fiscal había desaparecido porque se estaba reduciendo el stock de personal en el sector público, se estaba recaudando mucho dinero fruto de la recuperación de la actividad económica y se estaban privatizando las empresas públicas, el aumento de precios, sólo cuatro años después de lanzada la convertibilidad, llegara al 60% en dólares?
Mario Teijeiro comandó el trabajo que realizamos para el Centro de Estudios Públicos (CEP). Medimos el déficit fiscal utilizando los principios contables básicos de "Luca Pacioli" (Siglo XV) y el Manual de las Finanzas Públicas del FMI. Objetivo: ver las variaciones de la deuda neta del gobierno y tratar de comprobar que "cerraban" con la diferencia entre ingresos y gastos que publicaba el gobierno. Resultado: diferencias abismales. En la información oficial faltaba computar infinidad de conceptos de déficit fiscal como la emisión de Bocones, sus intereses capitalizados, los déficits provinciales, el verdadero déficit del BCRA, al tiempo que se computaban parte de las privatizaciones como si fueran impuestos.
"La política fiscal durante la convertibilidad 1991-1995" (CEP) fue presentado en las principales universidades de la Argentina y ante organismos internacionales, con repercusiones dispares dentro de la profesión que aún hoy no puede explicar el default y la devaluación. En general, se la consideró una medida muy "ácida" del déficit fiscal. A pesar de esto, el resultado del trabajo fue tan impactante que Cavallo, siendo Ministro de Economía de Menem, rápidamente consiguió financiamiento de Naciones Unidas (PNUD) para realizar una "investigación" que refutara, infructuosamente, nuestra conclusión que se verificaría varios años más tarde: que la política fiscal que se estaba siguiendo, ya desde el inicio de la convertibilidad, era un ticket para el futuro default y la devaluación. Validando nuestra investigación, desde 1997 hasta el presente, el FMI incorpora nuestra metodología de medición del déficit fiscal como una alternativa para la fijación de los "criterios de performance" en todos los documentos de acuerdos firmados con Argentina y en papers de investigación sobre nuestro país. El triste final de la convertibilidad a fines de 2001 con el default más grande del mundo emergente y una espectacular devaluación, demostraron cabalmente lo acertado de nuestras preocupaciones surgidas a partir del trabajo.
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Acerca de cómo predecir la sostenibilidad del tipo de cambio
El trabajo "On the relationship between real exchange rate and public spending: the case of Argentina" presentado con Rodolfo Maino en la Western Economic Association en su reunión anual de junio de 2001, es el resultado de tener preocupaciones en la misma dirección que la investigación realizada con Mario Teijeiro sobre la polftica fiscal durante la convertibilidad. También tuve mis "warnings" sobre el atraso cambiario (encarecimiento de la Argentina en dólares) que, a los pocos años de lanzada la convertibilidad, ya alcanzaba el peor momento de Martínez de Hoz (inicio de 1981) con un desempleo que antes del Tequila ya superaba el 15%.
Faltaba demostrar empíricamente con un modelo teórico verificado en la realidad a través de técnicas econométricas que el atraso cambiario ya implicaba un "desalineamiento cambiario", o sea, un enorme exceso respecto de un atraso sostenible que en algún momento nos pasaría la cuenta con una devaluación como la que ocurrió en los albores de 2002. El trabajo fue muy arduo desde el punto de vista del armado de las series (los datos en Argentina son muy poco confiables) y de la construcción del modelo.
Modelo y resultados
El modelo integra factores de oferta (productividad y términos del intercambio) y de demanda (gasto público) en un contexto de microfundamentos que maximizan el bienestar. O sea, hicimos un desarrollo teórico con un individuo representativo que maximizaba la utilidad, determinamos el tipo real de cambio de equilibrio de largo plazo y luego lo verificamos empíricamente para saber si el atraso cambiario era "mucho" o "poco" como se sostenía en Argentina.
Los resultados más importantes de la investigación fueron:
- El aumento del gasto público de más del 100% en dólares, explicaba en esencia todo el atraso y el "desalineamiento" cambiario que la convertibilidad acumulaba hacia 1999. Ni la mejora en los términos del intercambio de 1995/1996 por la sequía americana, ni las mejoras en la competitividad logradas en los primeros años de la convertibilidad, tenían relevancia alguna en el recorrido descendente que el poder adquisitivo del dólar había hecho desde 1991.
- En segundo lugar y fundamental, el "desalineamiento", o necesidad de una devaluación real, ya llegaba a fines de 1999 a casi el 40%. Esta podía hacerse vía una deflación enorme con un ajuste fiscal de por los menos 5% del PIB o mediante la devaluación del peso argentino. Lo sorprendente fue el "después" del research, porque Argentina no hizo ningún ajuste fiscal (por un ajuste de 0.4% del PIB Ricardo López Murphy duró 2 semanas como ministro de Economía de De La Rúa), siguió endeudándose a tasas imposibles de pagar, terminó defaulteando la deuda y devaluando su moneda 50% en términos reales, 10 puntos más de lo que 2 años antes predecía nuestro modelo.
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